La Fundación Rafael del Pino y la Fundación de Investigación Biomédica Puerta de Hierro han suscrito este miércoles un convenio de colaboración por el que se crea la Cátedra Rafael del Pino de Neurociencias, según ha informado el centro sanitario a través de un comunicado.
En un acto celebrado en las instalaciones del Hospital, el director de la Fundación de Investigación Biomédica, Jesús Cubero, y la presidenta de la Fundación Rafael del Pino, María del Pino, han firmado el convenio y descubierto una placa que testimonia la creación de la cátedra. El convenio tiene una vigencia inicial de un año, prorrogable por otros dos más.
La creación de esta cátedra, a la que la Fundación Rafael del Pino aportará 50.000 euros anuales, tiene como objetivo respaldar el desarrollo de la investigación que en el ámbito de la regeneración de lesiones medulares lidera el neurocirujano Jesús Vaquero, jefe de Sección del Servicio de Neurocirugía del Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda. De esta forma el Hospital Puerta de Hierro-Majadahonda refuerza, de nuevo, su relevancia como centro de referencia en la investigación biomédica.
Esta línea de investigación incluye la realización de un ensayo clínico de trasplante celular en pacientes con lesiones traumáticas de médula espinal, que el Puerta de Hierro-Majadahonda desarrolla en colaboración con la Asociación Pro Investigación para la Reparación de la Lesión Medular (APINME).
El Hospital presentó recientemente la sala de producción celular que permitirá la obtención de células madre adultas procedentes de médula ósea, en máximas condiciones de seguridad biológica, para posteriormente implantarse en los pacientes participantes en el ensayo.
La Fundación Rafal del Pino es una entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es contribuir a la mejora de los conocimientos de los dirigentes españoles para que puedan desarrollar con todo éxito sus capacidades. La Fundación Rafael del Pino contempla, en este sentido, programas de investigación, de formación y seminarios para docentes y otros profesionales.
Las intervenciones guiadas por imagen a nivel de la columna vertebral son cada vez más frecuentes.
En esta edición totalmente revisada se presentan las últimas técnicas disponibles.
Cubre los aspectos fundamentales, como la anatomía columna vertebral, los materiales, requisitos y farmacologia.
Ha y capítulos dedicados a temas clave como la discografía, la vertebroplastia percutánea y la cifoplastia con balón, inyecciones epidurales de esteroides, y los bloqueos nerviosos selectivos.
Además, tres nuevos capítulos en esta la segunda edición, que abarca los procedimientos de radiofrecuencia pulsada, sacroplastia, y estimulación de la médula espinal. Cada técnica se presenta de una manera sencilla que permite al lector evaluar y aplicar eficazmente los nuevos procedimientos. Cerca de 200 imágenes e ilustraciones.
Editado por el Dr. John Mathis, ex presidente de la Sociedad Americana de Radiología de Columna Vertebral, y el Dr. Stanley Golovac, quienes tienen prácticas clínicas dedicadas exclusivamente a los procedimientos de columna y el tratamiento del dolor.
Sanitas indemnizará con 592.000 euros a un paciente que quedó tetraparético
El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Fuengirola, ha estimado parcialmente la demanda contra la aseguradora médica Sanitas por los daños causados en una intervención quirúrgica a un paciente intervenido de hernia discal y que acabó tetraparésico en sillas de ruedas.
La demanda fue presentada en su día por la Asociación del Defensor del Paciente en Málaga, en nombre de M.M.S., de 65 años, contra Sanitas, que ha sido condenada al pago de 592.318 euros, en concepto de indemnización por los daños causados en una intervención quirúrgica de “Discectomía y artrodesis cervical anterior C4-C5-C6″, según la sentencia.
La intervención fue realizada el 17 de mayo de 2005 en la Clínica Galvez de Málaga debido a que el afectado sentía molestias por dos hernias de disco pero que le permitían realizar su vida normal y trabajar, según un comunicado de la Asociación.
El paciente fue intervenido en dos ocasiones, los días 17 y 20 de mayo de 2005, tras las cuales acabó con secuelas irreversibles como tetraparesia, parálisis recurrencial derecha, pérdida de un incisivo, síndrome postconmocional y dolor neuropático severo.
Además, necesita de una silla de ruedas tras dicha intervención, por lo que le ha sido reconocida una ‘gran invalidez’, se añade en el comunicado.
Según la Defensor del Paciente, se le hizo firmar en el momento de la operación, un documento de consentimiento informado, en el que no se hacía constar expresamente la posibilidad de tetraparesia, pese a que finalmente acabó tetraparésico.
El Juzgado avala la tesis del demandante y su perito médico neurocirujano, que criticó la intervención realizada por no realizarse correctamente, y que además, debió hacerla un neurocirujano y no un traumatólogo.
Riesgo de mala praxis según las especialidades en EE.UU
Dres. Jena AB, Seabury S, Lakdawalla D, Chandra A.
N Engl J Med 2011;365:629-36.
ada año durante el período del estudio, el 7,4% de todos los médicos fueron demandados por mala praxis y el 1,6% tuvo una demanda por la que debió pagar indemnización (i.e.,en el 78% de los juicios no hubo que pagar a los demandantes). Hubo variación significativa entre las especialidades en la probabilidad de enfrentar una demanda, que osciló anualmente desde el 19,1% en neurocirugía, el 18,9% en cirugía torácica y cardiovascular y el 15,3% en cirugía general al 5,2% en medicina de familia, el 3,1% en pediatría y el 2,6% en psiquiatría. Las especialidades en las que fue más probable que los médicos enfrentaran demandas no siempre fueron las especialidades en las que el pago de indemnizaciones fue más frecuente. El monto medio de las indemnizaciones fue de U$111.749 (entre U$117,832 para dermatología y U$520.923 para pediatría. Se estimó que al llegar a los 65 años, el 75% de los médicos en las especialidades de bajo riesgo y el 99% de los médicos en las especialidades de alto riesgo habían enfrentado un juicio por mala praxis.
La tasa de pagos se puede inferir como la proporción de médicos que debieron pagar dividida por la proporción que fueron demandados.
No hubo relación entre la proporción de médicos demandados según especialidad y la tasa de pagos. Por ejemplo, la ginecología estuvo en el 12º lugar en la proporción anual de médicos demandados, pero tuvo la tasa de pagos más alta (>38%).
Las diferencias en los juicios totales y en los juicios con pago de indemnización fueron estables en el tiempo entre las especialidades de alto y de bajo riesgo.
A través de las especialidades, la media de la indemnización a pagar fue de U$274.887. Las especialidades con mayor probabilidad de enfrentar demandas a menudo no fueron aquellas con los montos más altos de indemnizaciones. Por ejemplo, la indemnización media que debieron pagar los neurocirujanos (U$344.811) fue inferior a la de los anátomopatólogos (U$383.509) o la de los pediatras (U$520.924), aunque los neurocirujanos tuvieron más probabilidades de enfrentar demandas en un año. La relación estimada entre la proporción de médicos con una demanda y el pago promedio fue 0,13 (P = 0,52). La relación entre la proporción de médicos que debieron pagar indemnización y el monto promedio de ésta fue similar y no significativa. Esto sugiere que los factores que inclinan hacia la probabilidad de un juicio son en gran parte independientes de los factores que deciden el monto de los pagos.
Las indemnizaciones atípicas, es decir las que sobrepasaron $1 millón, fueron infrecuentes. Superaron esta suma 66 indemnizaciones (menos del 1% de todas las indemnizaciones). Obstetricia y ginecología fueron las especialidades donde se pidieron las indemnizaciones más importantes, seguidas por anatomía patológica, anestesiología y pediatría.
La proporción proyectada de médicos que enfrentaron una demanda por mala praxis al llegar a los 65 años fue alta entre los médicos en especialidades de bajo riesgo. Según las proyecciones, el 36% enfrentarían su primera demanda antes de los 45 años, en relación con el 88% de los médicos en especialidades de alto riesgo. Según las proyecciones, al llegar a los 65 años, el 75% de los médicos en especialidades de bajo riesgo y el 99% de aquellos en especialidades de alto riesgo habrían enfrentado un juicio. Aproximadamente el 5% de los médicos en especialidades de bajo riesgo y el 33% en especialidades de alto riesgo, según las proyecciones, habrían pagado su primer indemnización al llegar a los 45 años. Al llegar a los 65 años, los riesgos habían aumentado al 19% y al 71%, respectivamente.
También se calcularon las proyecciones específicas según la especialidad del riesgo de mala praxis durante la carrera. Alrededor del 55% de los médicos en medicina interna y sus subespecialidades enfrentarían un juicio por mala praxis antes de los 45 años y el 89% antes de los 65 años. En cambio, el 80% de los profesionales en especialidades quirúrgicas y el 74% de los obstetras y ginecólogos enfrentarían, según las proyecciones, un juicio antes de los 45 años.
Discusión y conclusiones
Los autores estudiaron las demandas recibidas por médicos afiliados a una compañía de seguros contra la mala praxis. Hallaron considerable variabilidad entre las especialidades con respecto a las demandas. Las especialidades en las que mayor proporción de médicos fueron demandados no fueron necesariamente aquellas mejor pagas. Los obstetras y los cirujanos generales enfrentaron demandas con mucha mayor frecuencia que los pediatras y los anatomopatólogos. Las mismas características se observaron en un análisis realizado en todos los EE. UU. más de dos décadas atrás.
Para muchas especialidades de alto riesgo, las estimaciones de los autores de este trabajo sobre las tasas anuales de juicios por mala praxis son similares a las de un relevamiento reciente de médicos efectuado por la AMA.
Para varias especialidades de bajo riesgo, sin embargo, los datos hallados sugieren que la proporción de médicos que enfrentan demandas es mayor que la informada por el relevamiento de la AMA.
Este estudio reveló un aspecto importante de la responsabilidad legal por mala praxis: la alta probabilidad de demandas que no terminan en el pago al demandante. Las tasas anuales de demandas que llevaron al pago de indemnizaciones oscilaron entre el 1% al 5% según las especialidades, mientras que las tasas para todas la demandas fueron del 5%-22%. Las proyecciones de los autores sugieren que casi todos los médicos en las especialidades de alto riesgo enfrentarán al menos una demanda durante su carrera, pero una minoría considerable no tendrá que pagar indemnización.
Estos resultados quizás señalan porqué todos los médicos se preocupan por la mala praxis, así como la intensa presión para practicar medicina defensiva.
Aunque estas tasas anuales de demandas a pagar son bajas, los riesgos anuales y los riesgos para la carrera de cualquier demanda por mala praxis son altos, lo que sugiere que sólo el riesgo de ser demandado puede crear temor tangible entre los médicos.
El riesgo percibido de mala praxis entre los médicos quizás se reduce a tres factores: el riesgo de una demanda, la probabilidad de una demanda que obligue a pagar indemnización y el monto del pago. Los médicos se pueden asegurar contra los pagos por indemnizaciones a través del seguro por mala praxis, pero no se pueden asegurar contra los costos indirectos de un juicio, como el tiempo, el estrés, el trabajo agregado y el daño a su reputación.
Un estudio de Harvard sugirió que casi el 40% de las demandas no se asociaron con errores médicos y que aunque un porcentaje bajo de esas demandas obligó al pago de indemnizaciones (28%, en relación con el 73% para las demandas con errores médicos comprobados), fueron responsables del 16% de los costos por responsabilidad legal en el sistema.
En conclusión, hay variaciones considerables en la probabilidad de juicios por mala praxis y en el monto de las indemnizaciones a pagar según las especialidades. El riesgo acumulado de enfrentar una demanda por mala praxis es grande en todas las especialidades, aunque la mayoría de las demandas no obligan al pago de indemnizaciones a los demandantes.
Suministro de estimuladores implantables para neurocirugía en el Hospital Universitario de La Princesa.
Número de expediente
P.A. 33/2011 HUP
Referencia
218322
Tipo de contrato
Suministros
Entidad adjudicadora
Consejería de Sanidad → Servicio Madrileño de Salud →Hospital Universitario de la Princesa
Procedimiento Adjudicación
Abierto
10 neurocirujanos de Estados Unidos líderes en columna vertebral
Muchos son los estudios que demuestran que los pacientes ingresados en el fin de semana tienen resultados inferiores en comparación con los pacientes ingresados en un día laborable.
Dasenbrock, Hormuzdiyar H, Gustavo Pradilla, Timothy F Witham, Ziya L Gokaslan, y Ali Bydon. 2011. «The Impact of Weekend Hospital Admission on the Timing of Intervention and the Outcomes after Surgery for Spinal Metastases». Neurosurgery (Agosto 19). doi:10.1227/NEU.0b013e318232d1ee. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21869727.
Esto puede deberse en parte a la menor disponibilidad de efectivos diagnóstico-terapéuticos.
De 2714 admisiones se apreció que los pacientes que ingresaban el fin de semana tenían una probabilidad significativamente inferior de intervenirse el primero y segundo día, aunque las probabilidades ajustadas de mortalidad en el hospital y el desarrollo de una complicación post-operatoria no fueron significativamente diferentes de los admitidos en el fin de semana.
Hessler, C, J Madert, y O Heese. 2011. «Correlation between the Severity of Neurological Deficits in Patients with Symptomatic Spinal Metastases and Short-Term Postoperative Functional Neurological Improvements». Central European Neurosurgery (Agosto 12). doi:10.1055/s-0031-1275693. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21842457.
Epidemiología
La región lumbar es la más afectada, seguida de la torácica, cervical y sacra.
Clínica
Puede existir dolor local e irradiado, con o sin signos de déficit neurológico.
Diagnóstico
La Tomografía Computarizada (TC) puede mostrar detalles óseos sutiles sobre la cantidad de destrucción ósea, invasión cortical, calcificación intralesional. Es la mejor prueba para valorar el grado de alteración de la estructura ósea.
En la vértebra, inicialmente la invasión tiene lugar en el cuerpo, si bien la primera manifestación radiológica puede ser la lesión en el pedículo.
Aunque las lesiones de médula espinal rara vez pueden repararse, estas heridas en el sistema nervioso central sí experimentan cierto proceso de cicatrización, en el que células de distintas partes del organismo acuden a la zona afectada para cubrir -ya que no sanar- los daños.
Hasta ahora, se pensaba que la gran mayoría de estas células eran astrocitos, células del propio sistema nervioso que participan habitualmente en los procesos de reconstrucción de heridas. Sin embargo, un nuevo experimento con ratones ha permitido observar que los pericitos, procedentes de los vasos sanguíneos, son las células que más abundan en las cicatrices de la médula espinal.
“Hemos diseñado una estrategia experimental, usando ratones genéticamente modificados, que nos ha permitido comparar la reacción de los astrocitos y los pericitos tras lesiones en la médula espinal”, detalla a ELMUNDO.es el doctor Christian Göritz, investigador del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) y uno de los autores del estudio, que se acaba de publicar en la revista ‘Science’.
Los científicos lograron marcar un grupo específico de astrocitos y siguieron el movimiento de estas células, que migraban a la zona lesionada para contribuir a la reparación. Los pericitos son una parte fundamental de los pequeños vasos sanguíneos y contribuyen a la circulación de la sangre, explica Göritz, pero su labor en las cicatrices del sistema nervioso era desconocida hasta ahora.
El descubrimiento es importante porque se cree que los astrocitos provocan un efecto perjudicial para el paciente: a la vez que cicatrizan, impiden la regeneración de la médula espinal dañada. Las investigaciones se habían centrado tradicionalmente en el papel de estas células nerviosas, pero la nueva identificación de los pericitos como actores principales de este proceso abre un nuevo campo de estudio para los expertos.
Facilitar la regeneración
“Conocer el origen de la mayor población de células en la cicatriz es un paso esencial para comprender el proceso de cicatrización y un requisito necesario para poder intervenir sobre el mismo, con el fin de facilitar la regeneración”, señala Göritz, quien aventura que el siguiente paso será “encontrar estrategias para reducir los efectos negativos de la cicatrización”.
“De los resultados presentados hasta ahora no podemos sacar ninguna indicación clara sobre si los pericitos son beneficiosos o no”, aclara Xavier Navarro, del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona e investigador del Ciberned. “Es un trabajo muy interesante”, valora este experto, quien resume: “Se abre una puerta de conocimiento, pero aún no de promesa clínica”.
En el trabajo también ha participado, junto a los investigadores del Karolinska, el español Mariano Barbacid, desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
Cherkin, Daniel C, Karen J Sherman, Janet Kahn, Robert Wellman, Andrea J Cook, Eric Johnson, Janet Erro, Kristin Delaney, y Richard A Deyo. 2011. «A comparison of the effects of 2 types of massage and usual care on chronic low back pain: a randomized, controlled trial». Annals of Internal Medicine 155 (1) (Julio 5): 1-9. doi:10.1059/0003-4819-155-1-201107050-00002.
Daniel Cherkin, del Instituto de Investigación Grupo Salud de EEUU y autor principal del ensayo reconoce que “los masajes ayudan a la funcionalidad de las personas con lumbalgia, incluso seis meses después de haberse sometido a él”.
Se trata de “una de las terapias alternativas más populares para el tratamiento del dolor en cuello y espalda, que representan más de un tercio de las cerca de 100 millones de visitas que anualmente reciben los fisioterapeutas estadounidenses… Las últimas revisiones de estudios científicos han encontrado pocas evidencias de que esta técnica sea efectiva para el tratamiento de la lumbalgia y ningún estudio ha comparado distintas formas de masaje para el alivio de los problemas musculares”, comentan los investigadores.
En su ensayo, publicado en el último ‘Annals of Internal Medicine’, los científicos han comparado la eficacia del masaje relajante (también conocido como sueco y uno de los más extendidos en el mundo) con el masaje estructural en 401 personas de entre 20 y 65 años con dolor crónico de espalda inespecífico de al menos tres meses de duración.
El masaje sueco, que pretende inducir un estado general de relajación incluye effleurage (son movimientos a lo largo y en dirección al corazón), petrissage (sirven para aliviar tensiones y calentar la musculatura, es el primero que se realiza ya que permite que la persona se familiarice con el masaje), presión de puntos o fricción profunda, entre otros movimientos. El estructural es una técnica de integración postural, desarrollado a principios del siglo pasado por Ida Rolf, que mezcla técnicas de masaje profundo y manipulativo.
Todos los participantes, que habían rellenado cuestionarios previos sobre sus síntomas y cómo estos limitaban su actividad diaria, fueron divididos entres grupos: masaje sueco, masaje estructural o cuidados tradicionales (medicación en la mayoría de casos) a lo largo de 10 semanas.
Los datos del trabajo demuestran que más de un tercio de los pacientes que recibieron los dos tipos de masajes reconoció mejoría de los síntomas en comparación con solo uno de los 25 pacientes que se sometieron a la terapia clásica.
A las 10 semanas de tratamiento, dos tercios de los sometidos a la terapia alternativa frente a un tercio de los que siguieron los cuidados clásicos afirmó gozar de una mejor y mayor funcionalidad que antes de empezar el ensayo. Además, los masajeados pasaron menos días en la cama, estuvieron más activos y consumieron menos antiinflamatorios que los que no se sometieron a las técnicas manipulativas.
“Hemos encontrado que el masaje es tan eficaz como otras terapias: ejercicio, yoga, acupuntura o medicación para el dolor de espalda. Pero, además, es más seguro”, reconoce el autor principal del ensayo.
Aunque admite que desconoce las “razones últimas por las que el masaje tiene efectos beneficiosos en la lumbalgia, los ciertos es que ambos tipos de técnicas son efectivas para los pacientes”.
Aunque en la actualidad el Complejo Hospitalario Torrecárdenas es un centro referente para el resto de hospitales de Andalucía en cirugía de columna, los profesionales de neurocirugía del hospital almeriense perfilan ya el perfeccionamiento de estas intervenciones mediante el uso del neuronavegador. Tal y como ha detallado a Diario de Almería el director de la Unidad de Gestión Clínica de Neurocirugía de Torrecárdenas, José Masegosa, “en este momento estamos pendientes de completar el sistema para poder utilizarlo en las operaciones de columna”. El neuronavegador se utiliza en Torrecárdenas desde 2007 para la neurocirugía cerebral, y su incorporación en el área de columna supondrá un gran avance en el tratamiento de esta patología. El neuronavegador es un equipamiento tecnológico que muestra a los cirujanos en tiempo real y en tres dimensiones imágenes del cerebro y de la columna vertebral.
Para Masegosa “es un sistema parecido al GPS que nos dice en todo momento dónde está la lesión a tratar, dónde nos encontramos y nos guía para la colocación de instrumentación”. Desde su implantación en la unidad de gestión clínica de Neurocirugía del centro, hace cuatro años, el neuronavegador se ha empleado en un total de 350 intervenciones. Éste ha facilitado en gran medida la extirpación de tumores cerebrales, ya que otorga una mayor precisión sobre el lugar que hay que tratar y reduce las posibilidades de que la cirugía afecte a los tejidos sanos.
El doctor Masegosa ha informado de que “en el primer semestre de 2011 ya se han realizado un total de 75 intervenciones con neuronavegador con 0 tasa de mortalidad perioperatoria”. El neurocirujano ha insistido en que este aparato se va actualizando conforme a los avances tecnológicos. El neuronavegador está compuesto por un ordenador, unas cámaras de infrarrojos y unas pinzas. Previamente se ha realizado un TAC (Tomografia axial computarizada o escáner o una RM (Resonancia Magnética) cerebral con unos puntos de referencia (arandelas de plástico pegadas en la frente) que son visibles en estos estudios y posteriormente reconocidos por el ordenador. Con estos puntos de referencia el ordenador localiza la posición de la cabeza real del paciente y nos muestra en la pantalla las imágenes en tres dimensiones de la cabeza, del cerebro o de la columna, virtual reconstruido a partir de las imágenes del TAC o RM.
Las cámaras de infrarrojos colocadas en el quirófano, localizan la cabeza y captan los movimientos de los sensores de la pinza que el cirujano utiliza. Mientras, el ordenador procesa la información y la traduce en tiempo real en las imágenes que aparecen en la pantalla.
La Unidad de Neurocirugía del Hospital Universitario de Elche (Alicante) ha realizado una jornada técnico práctica de Cirugía con el objetivo de formar a especialistas de hospitales de Valencia y Zaragoza en una técnica pionera de abordaje de la patología de la columna vertebral dorsolumbar por vía extremo lateral, que solo se practica en unos cinco hospitales españoles.
La técnica es “mínimamente invasiva”, lo que presenta “importantes ventajas” para el paciente, según ha informado la Generalitat en un comunicado. Anteriormente, los pacientes con problemas en la región lumbar de la columna eran intervenidos por el abdomen o por la espalda con las complicaciones que ello presentaba.
Esta cirugía tradicional requería de grandes incisiones, y los músculos o ligamentos, entre otras partes, se separaban temporalmente de la columna vertebral para permitir el acceso a la zona y además se podían producir “grandes pérdidas de sangre”. Por otro lado, esta cirugía “no se podía llevar a cabo con determinados pacientes, por ejemplo con los de edad avanzada”.
Por contra, esta nueva intervención por vía lateral, mínimamente invasiva, de la columna vertebral, “se realiza través de pequeñas incisiones y sin ningún daño en la masa muscular, ya que se conservan todas las estructuras”.
Para realizar este tipo de cirugía, se requiere de un equipamiento “complejo” y de un entrenamiento “especializado” por parte de los neurocirujanos, algo con lo que tanto la Unidad como los profesionales del Hospital Universitario de Elche cuentan.
El doctor Miguel Segura, Jefe de la Unidad de Neurocirugía, ha manifestado que esta técnica “supone una serie de beneficios para el paciente entre los que se encuentran un postoperatorio más leve, la reducción de las molestias y un alta en un máximo de tres días”.
Por otro lado, este nuevo sistema permite “aumentar el rango de edades de los pacientes intervenidos, ya que anteriormente, al utilizar técnicas más agresivas, pacientes de 70 u 80 años con esta patología no podían ser intervenidos, algo que ahora sí se puede hacer sin ningún tipo de problema”, ha indicado.
Por su parte, el doctor Diego Ferrández, adjunto de la Unidad de Neurocirugía, ha explicado que otros beneficios que presenta esta intervención es que el tiempo quirúrgico se “acorta notablemente y además el riesgo de hemorragia es prácticamente nulo”.
Los especialistas de la Unidad de Neurocirugía del Hospital Universitario de Elche llevan más de un año y medio realizando esta técnica de la que ya se han beneficiado entre 10 y 15 pacientes.
Así, debido a la experiencia en este tipo de intervención que atesoran los neurocirujanos ilicitanos, han celebrado con éxito el curso de Cirugía en vivo ‘Fusión intersomática lumbar con abordaje lateral directo’.
Fue el primer científico que consiguió dar marcha atrás al ‘reloj celular’ y convertir células adultas en unas parecidas a las embrionarias, pero sin manipular embriones. Sin embargo, Shinya Yamanaka no se conforma con estar presente en los libros de Biología de todo el mundo y ser un referente para miles de científicos. Su objetivo en la vida es curar a muchas personas, y varios de los trabajos en los que está involucrado pueden hacerle cumplir su sueño. Uno de ellos es el que tiene por objetivo tratar las lesiones medulares. “Me gustaría realmente poder hacer algo para ayudar a estos pacientes”, ha anunciado en Madrid, ciudad en la que se encuentra para recibir el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Biomedicina.
No se trata sólo de una ambición médica. El deseo de encontrar un método nuevo para tratar muchas enfermedades que hoy en día son incurables tiene un origen sentimental. “Le prometí a mi padre, fallecido hace 25 años y el hombre al que más he admirado, que sería doctor. Cuando me especialicé en Cirugía Ortopédica me di cuenta de que no era un buen médico, pero entonces tuve la suerte de encontrarme con esta tecnología [la reprogramación celular] que puede ayudar a muchos pacientes. Todavía no lo he conseguido, pero éste es el objetivo de mi vida. Tengo que hacerlo antes de encontrarme de nuevo con mi padre”, afirma serenamente.
Yamanaka, de 48 años, asegura que le falta mucho trabajo por delante, pero no es la primera vez que se equivoca en sus previsiones. En el año 2000, tras inspirarse en los experimentos de clonación realizados primero en ranas en los años 70 y luego en 1996 con la oveja Dolly, se planteó desarrollar un método para convertir células adultas en otras similares a las embrionarias. “Pensé que tardaríamos 20 ó 30 años, pero lo conseguimos sólo en seis”. Esas células, denominadas iPS, son capaces de convertirse en cualquier tipo de tejidos y además sin ningún problema ético. “Mi filosofía es que si podemos evitar el uso de embriones, lo hagamos. Cuando vi un embrión en un microscopio pensé que no estaba tan lejos de convertirse en algo parecido a mis hijas y decidí que tenía que encontrar otra forma para obtener células pluripotentes”.
Desde 2006 hasta hoy, son muchos los grupos científicos que se han dedicado a buscar mejoras en este método, incluido el equipo de Yamanaka. El último avance ha sido publicado la semana pasada en la revista ‘Nature’ y con él se ha conseguido una técnica más segura. “Hemos sustituido el oncogen Myc [que estaba dentro del cóctel necesario en la reprogramación, para dar 'marcha atrás al reloj'] por otro llamado Glis-1. Es el ‘gen mágico’ porque no genera tumores y además, con él, el método es 10 veces más eficiente”.
Aplicación en humanos
Gracias a estos avances, está más cerca su empleo en humanos, aunque la cifra de 10 años está todo el rato en su boca como tiempo mínimo necesario para poder ver resultados. Sin embargo, sus proyectos no paran y anuncia que está involucrado, en colaboración con otro grupo de investigadores de la Universidad de Keio en Tokio (Japón), en un ensayo clínico para tratar las lesiones medulares. Ese empeño le viene de su faceta como médico traumatólogo y también por su afición al rugby. “Tengo más de 10 fracturas en mi cuerpo por este deporte y por el judo. Por eso, me convertí en cirujano ortopédico, y también de ahí mi ilusión por curar estas lesiones. Hay muchos jugadores de rugby que han sufrido daño en la médula espinal y es terrible. Me gustaría realmente poder hacer algo para ayudar a estos pacientes”.
Para curar una lesión medular, se requiere aplicar un tratamiento en las primeras semanas del trauma. Sin embargo, con la reprogramación se tarda unos seis meses desde que se obtienen muestras del paciente, se transforman en iPS y se diferencian en otros tejidos, en este caso el nervioso. “Por eso queremos crear un banco de células iPS”, explica. De esta manera, se podrían conservar iPS de distintos voluntarios sanos para que, a la hora de trasplantarlas, disminuya el riesgo de rechazo. Sería un sistema similar al trasplante de médula que se suele hacer en muchos hospitales.
Otra enfermedad en la que pueda dejar su ‘huella’ es en el Parkinson. Según cuenta, está colaborando con el equipo del doctor Ryosuke Takahashi, de la Universidad de Kyoto, para a partir de las iPS generar neuronas dopaminérgicas para tratar monos con esta enfermedad neurodegenerativa. “Es un proyecto que tardará unos dos o tres años en tener algún resultado porque hay que seguir la evolución de estos animales”, señala.
Por último, hace hincapié en una aplicación que está más cerca que las terapias en humanos, de hecho, es ya una realidad. “Podemos utilizar iPS con fines farmacéuticos para crear nuevos medicamentos más eficaces y seguros”, explica. Además, también apunta que el empleo de este método es una forma de que las farmacéuticas se animen a desarrollar tratamientos para las enfermedades raras, ya que no serán tan costosos.