HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA

 

Dr. J. Sales Llopis

Fecha de la última actualización 12/08/2005

 

Epidemiología

 

La incidencia ha permanecido constante a lo largo de los años, y es de alrededor de 11/100.000 hab. /año (10,23), si bien esta cifra varía dependiendo de los estudios realizados. En Finlandia, se han publicado incidencias que llegan a cifras de 20/100.000 hab. /año.

La edad de presentación más frecuente es alrededor de los 55 años, aumentando la incidencia al aumentar la edad. Además, es más frecuente en mujeres.

Existen variaciones estacionales. En Dinamarca en un estudio neuroepidemiológico sobre 9367 pacientes se apreció una mayor incidencia en los meses de Enero y Julio (2).

También se asocia como factor de riesgo el consumo de cocaína. 

Aunque se ha propuesto una relación del gen alpha1-antitripsina (AAT), en un estudio sobre pacientes japoneses y coreanos no se ha podido demostrar tal relación (12).

Clínica

 

 

La HSA es una emergencia médica, siendo esencial su diagnóstico precoz e ingreso para tratamiento en un medio adecuado. Siempre se debe sospechar la presencia de HSA cuando existe una cefalea intensa ("la más fuerte de mi vida"), de aparición brusca, pudiendo ir seguida de alteración en el sensorio. 

Las escalas de evaluación clínica inicial más utilizadas en los pacientes con HSA son: 

 

 HUNT - HESS (9)

 WFNS (1)

GRADO I

Asintomático, o cefalea y rigidez de nuca leves.

GCS 15

GRADO II

Cefalea y rigidez de nuca moderada o grave. Par craneal.

GCS 13-14

GRADO III

Confusión o letargia, puede haber leve déficit focal.

GCS 13-14, con déficit focal

GRADO IV

Estupor, moderada o severa hemiparesia.

GCS 7-12, +/- déficit focal

GRADO V

Coma profundo, descerebración, apariencia moribunda.

GCS 3-6

GCS: Puntuación en la escala de Glasgow. 
WFNS: Federación Mundial de Sociedades Neuroquirúrgicas. 

 

Diagnostico

 

 

La TC es la prueba más eficaz en el diagnóstico de la HSA, (en ocasiones se puede sospechar la presencia del mismo)

siempre se debe practicar en el primer día de sangrado. Con el paso de los días pierde sensibilidad al irse lisando la sangre depositada en el espacio subaracnoideo. Únicamente un 2-5% de los pacientes con HSA tienen una TC normal tras el sangrado. La cuantificación de depósito hemático en el espacio subaracnoideo es muy difícil de determinar y la escala hoy día más utilizada es la de Fisher (3):   

  GRADO I

 No sangre cisternal.

  GRADO II

 Sangre difusa fina, < 1 mm en cisternas verticales.

  GRADO III

Coágulo grueso cisternal, >1 mm en cisternas verticales

.

  GRADO IV

Hematoma intraparenquimatoso, hemorragia intraventricular, +/- sangrado difuso.

Grado III + IV

La punción lumbar sólo se debe hacer cuando existen dudas de la presencia de sangre en la TC (TC inicial normal o retraso en la referencia a un centro hospitalario). Se puede plantear antes de la realización de una PL la resonancia con secuencia FLAIR (5).

Aunque el TAC angiografía es capaz de detectar los aneurismas, la prueba fundamental para el diagnóstico de aneurisma sigue siendo la angiografía cerebral (11). Esta prueba se deberá realizar lo antes posible tras la hemorragia (precaución si se realiza en las primeras 6 horas del sangrado, pues parece aumenta el riesgo de resangrado), dependiendo de la disponibilidad del Servicio de Radiología. Con esta prueba se aprecian las características anatómicas del aneurisma y de los vasos de polígono de Willis, y datos esenciales para un correcto tratamiento quirúrgico. Así mismo, se puede hacer una valoración del estado de la circulación cerebral (predominancias arteriales, flujo cruzado, etc.). Si existiera vasoespasmo, su intensidad se clasifica según Fisher (3) en: 
 

  GRADO 0

 No vasoespasmo

  GRADO I

 Mínimos cambios vasculares

  GRADO II

 Lumen ACA/ACM >= 1 mm.

  GRADO III

 ACA/ACM aprox. 0,5 mm y retraso circulatorio, carótida supraclinoidea aprox. 1,5 mm.

  GRADO IV

 ACA/ACM <0,5 mm, ACI > 1,5 mm.

ACA: Arteria Cerebral Anterior.  
ACM: Arteria Cerebral Media. 

La TC helicoidal o la angio-TC sólo se usan como primera prueba diagnóstica en aquellos pacientes en los que no es posible realizar la angiografía o en situaciones de emergencia. 

En un electrocardiograma se puede producir la inversión de la onda T, arritmias….
Un 17 a 28 % presentan una elevación de la troponina cardiaca I (cTi) y existe la evidencia de desarrollo de una necrosis miocárdica tras estudios de autopsia
(4, 9).

 

Tratamiento

 

TRATAMIENTO MÉDICO

Los objetivos fundamentales del tratamiento médico de la HSA son: 

Disminuir riesgo de resangrado:
A) Reposo en cama. 
B) Control de la tensión arterial, evitando oscilaciones bruscas. 

 

Prevenir la aparición de isquemia cerebral:
A) Evitar hipovolemia, administrando suficiente cantidad de fluidos i.v.. Nunca restringir líquidos en caso de hiponatremia. Se ha demostrado que esta situación está producida por una eliminación anormal de sal por orina, por lo que hay que restituirla adecuadamente. 
B) Distintos estudios randomizados han demostrado la utilidad de la Nimodipina oral (21, 24) o i.v. en la prevención de la isquemia, pero el mecanismo de acción sigue siendo desconocido
(10).

En próximos estudios deberán evaluarse los resultados de la aplicación intracisternal de milrinone (1).

PROTOCOLO DE TRATAMIENTO

No existe aún un consenso general entre diferentes autores para tratar los diferentes aspectos de esta enfermedad y los protocolos de manejo han cambiado considerablemente a lo largo del tiempo, variando entre distintos centros y países (2, 19). 

Recientemente se tiende a adoptar en la mayoría de los centros un protocolo de manejo más uniforme, especialmente diseñado para mejorar la evolución global de la enfermedad.Para ajustarse con éxito a estos protocolos, es necesaria la estrecha colaboración entre neurólogos, neurocirujanos, intensivistas y neurorradiólogos intervencionistas. 

Los objetivos fundamentales para un correcto tratamiento de esta enfermedad son: 

1.      Diagnóstico precoz: (En el 20% de los casos no se diagnostica adecuadamente la primera hemorragia o "hemorragia centinela"). Es preciso un traslado inmediato a un centro con servicios de Neurología, Neurocirugía, UVI y Neurorradiología.

2.      Prevención del resangrado: Mediante embolización/cirugía. 

3.      Estabilización del paciente crítico en UVI, con el fin de intentar que la mayoría de los casos sean potencialmente tratables, mediante embolización o cirugía.

4.      Prevención y tratamiento agresivo de la isquemia cerebral, especialmente en los casos en los que se ha ocluido el aneurisma. 

EVALUACIÓN AL DÍA DE INGRESO

Se considera como día 0, al día de ingreso. 

1.      ANTECEDENTES
- Cefalea centinela. 
- Hipertensión previa o reactiva al sangrado. 
- Otras enfermedades asociadas (colagenosis, coartación aórtica, poliquistosis renales, etc.) 
 

2.      INSTAURACIÓN CLÍNICA Y EVOLUCIÓN HASTA EL INGRESO
- Factores desencadenantes. 
- Clínica al ingreso: Escala de Hunt y Hess o la de la World Federation (WFNS). Es importante referir el momento de la asignación de uno de estos grado (puede haber mejoría espontánea o empeoramiento en la primeras horas). Importante asignar un grado antes de la intervención. 
- Fondo de ojo (hemorragias prerretinianas), reflejos tronco y pupilas. 
 

3.      EVALUACIÓN RADIOLÓGICA
- TC al ingreso: Escala de Fisher para valorar la cantidad de sangre. 
- Valorar distribución y número de cisternas afectadas. 
- Hidrocefalia (índice de Evans) 
- Presencia de aneurismas, hematomas, otros. 
 

4.      PUNCIÓN LUMBAR
- Sólo si existen dudas de la presencia de sangre en TC ingreso. 
 

5.      PETICIONES LABORATORIO
- Rx tórax, ECG, bioquímica, coagulación, iónes. 

Una vez que se confirma la HSA por la clínica y la radiología

LUGAR DE INGRESO: 

A) GRADOS I-II-: Unidad de Ictus.
B) GRADOS III-V: Ingreso en UVI.

ANGIOGRAFIA: Realizar estudio completo (4 VASOS) en las primeras 72 horas del sangrado. Sería conveniente no realizarla en las primeras 6 horas del sangrado ( en algunos estudios se ha visto que favorece el resangrado). Se realizarán las proyecciones necesarias para determinar: 

1.      La localización, tamaño del saco y cuello de aneurisma. 

2.      Relación del aneurisma con la arteria dónde se localiza. 

3.      Presencia, distribución de vasoespasmo arterial, si lo hubiera. 

En un 15-25% el estudio angiográfico es negativo (hemorragias subaracnoideas no filiadas). 

En el momento que el hospital disponga de TC helicoidal, sería conveniente realizar estudio 3D en las HSA. Esta nueva técnica aporta datos importantes sobre la angioarquitectura del aneurisma y dirige el estudio angiográfico diagnóstico. 

Si los criterios de diagnósticos de selección son favorables para la realización del tratamiento endovascular, este se realizará a continuación de la angiografía diagnóstica.

TRATAMIENTOS GRADOS I-II EN PLANTA

MONITORIZACIÓN DE CONSTANTES VITALES 

  • Hoja especial de cuidados intensivos. 
  • Tensión arterial/4 horas, si está estable. Mientras dure el proceso de elevación de las dosis de Nimotop, TA/30 mn - 1 hora. 
  • Valoración neurológica, basada en la EG/2-4 horas, para detectar precozmente signos de isquemia. 
  • Balances estrictos de ingesta/diuresis. Osmolaridad en sangre y orina, si existe alguna alteración. 
  • Analíticas completas (Hematocrito, iones, gasometría)/12 horas. 
  • ECG cada 12 horas (riesgo elevado arritmias), si es posible monitorización cardíaca continua. 

 
TRATAMIENTO 

1.      Reposo absouto en cama, evitar stress y dolor, especialmente en las primeras 6-8 horas del sangrado. Probar tolerancia oral. Dieta blanda previa al quirófano, o sonda nasogástrica si no tolera.

2.      Mantener adecuadas volemia y estricto balance electrolítico.
- Vía central (DRUM): 
- Si buena tolerancia oral: Fisiológico 1500 cc/día 
- Si no toleracia oral: 

 - Glucosado 10% 1000 cc/día

 

 - Fisiológico (salino 0,9%) 

2000 cc/día 
40-60 ClK repartidos.

3.      Ajustar sueroterapia en caso de I. Renal, Diabetes, HTA u otras. 

4.      O2 en pacientes intubados, según gasometrías.

5.      Prevención trombosis venosa. Evitar heparinas de bajo peso molecular . Medias elásticas o compresión neumática, si la hubiera.

6.      Dihidropiridinas (Nimodipina). Si buen nivel de conciencia y escasa sangre en TC inicial, vía oral 2 comp (60 mg)/4 horas. En caso contrario, administrar siempre por vía central. Comenzar con 2 ml/hr (0,4 mg/hr), e ir incrementando la dosis hasta 10 ml/hr (2 mg/hr), siempre que la T.A. se mantenga estable. Se mantiene el tratamiento durante 21 días.

7.      Otras medicaciones:
- La profilaxis anticonvulsiva es discutida (3% crisis). Administrar sólo si hubo episodio convulsivo y como profilaxis en postoperatorio inmediato. Si la evolución es satisfactoria, sin crisis, ni factores predisponentes, se puede retirar al mes de la cirugía. 
- Antieméticos si vómitos (Primperan). 
- Sedación suave si irritabilidad (Tranxilium, Largactil). 
- Analgesia (Fiorinal, Nolotil (precaución hipotensión), Adolonta). 
- Bloqueantes H2 (Zantac, Toriol). 
- Laxantes suaves. 

- Si hipertensión: Evitar administrar otro bloqueante del calcio. Es fundamental mantener una T.A. alrededor de 130 mm Hg, sin que existan oscilaciones bruscas. Usar preferentemente inhibidor ECA. Captopril o enalapril 50 mg sublingual o pautado. Si la T.A. es más difícil de controlar, labetalol o nitroprusiato a dosis habituales. 
- Control estricto de las glucemias, los niveles elevados de glucosa están relacionados con un peor pronóstico. 
- Evitar hiponatremia (<130 mEq/l) que en la HSA es generalmente debida a pérdidas de Na por orina (síndrome "pierde-sal", secundario a daño hipotalámico producido por el sangrado o la dilatación ventricular). Nunca hacer restricciones de fluidos, sino dar aporte con soluciones hipertónicas y ClNa amp. si precisa. 
 

COMPLICACIONES 

1.      Síntomas leves de isquemia
- Realizar TC y analítica para descartar otras causas de deterioro. 
- Expansión volumétrica moderada (3000 cc cristaloides/24 horas), con vigilancia estrecha de la PVC (manteniéndola alrededor 5-10 cm H2O). 
- Valorar aumentar nimodipina según peso, 30 microgr/kg/día. 
- Modificar características reológicas sanguíneas con Albúmina 5%, coloides o cristaloides para mantener adecuado Hcto (30-35%). 
- Manitol 20% 0,25 mg/Kg/4 horas. 
- Usar con cautela el Reomacrodex, algunos autores lo desaconsejan porque aumenta el riesgo de hemorragia. 
- Evitar hipertensión, ya que el aneurisma no está todavía clipado. 
 

2.      Síntomas serios de isquemia
- Comenzar con maniobras previas e ingreso en UCI. 
- ¿Angioplastia? 
 

3.      Resangrado
- INGRESO EN UCI

4.      Hidrocefalia
Si existe hidrocefalia en el TC inicial en pacientes con GCS 10-13 y que no hacen deterioro neurológico posterior, se pueden esperar unas horas para ver si ocurre mejoría espontánea. Si no se apreciase mejoría, o hay un empeoramiento clínico, instalar drenaje ventricular externo a través de trépano frontal ). En pacientes con GCS 13-15 la hidrocefalia se estabiliza o mejora en ¾ de los casos, siendo útil para mantener una "presión de taponamiento" del aneurisma. Los pacientes asintomáticos, con dilatación ventricular en la TC inicial, no precisan tratamiento, excepto si sufren deterioro achacable a la misma. 
 

5.      Aumento riesgo resangrado y ventriculitis
En pacientes que precisan derivación ventricular externa, se incrementa el riesgo de resangrado al disminuir la presión intracraneal, por ello se aconseja evacuación de LCR, manteniendo el drenaje a 20-30 cm, para evitar hipotensión LCR. Cerrar drenaje a los 2-3 días y si no hay deterioro, retirar. Si ocurre empeoramiento, reabrir o valorar colocación derivación ventrículo-peritoneal, siempre y cuando no hay mucha sangre en LCR. 
El riesgo de ventriculitis en algunas series es elevado (casi el 50%), por lo que se procurará mantener el drenaje el mínimo tiempo necesario. 

 
  2. INGRESO EN UCI tras embolización o cirugía, independientemente del grado neurológico inicial, para vigilancia o tratamiento complicaciones (PROTOCOLO UCI). 

Recomendamos realizar TC en las primeras 4-6 horas de la cirugía: 

1.      Si este no muestra hallazgos patológicos, se puede proceder a despertar al paciente. Se mantendrá en la UCI hasta estar seguros de que ha pasado el riesgo de desarrollar isquemia cerebral. Tratamiento profiláctico con Triple-H. 

2.      Si el TC muestra alguna masa: evacuación quirúrgica. 

3.      Si muestra edema. Control PIC y medidas antiisquemia agresivas (según protocolo UCI).


MANEJO GRADOS III-IV-V EN UCI

En UCI ingresarán tres grupos de pacientes: 

- Todos los operados/embolizados, independientemente del grado clínico (ya descrito). 
- Todos los pacientes con grados III, IV, V .
- Pacientes que debutan con un hematoma intraparenquimatoso, que requieren cirugía urgente y que en algunos casos muestran herniación rápidamente progresiva, incluso antes de realizar angiografía. Si las condiciones de quirófano son aceptables, se intentará evacuar el hematoma y "clipar" el aneurisma al mismo tiempo, con el fin de instaurar tratamiento agresivo desde un principio. 

Es importante tener en cuenta que pacientes en grado alto inicial (IV-V), pueden mejorar espontáneamente 1 ó 2 grados en las primeras 24-48 horas después del sangrado. Un número importante de "buenas evoluciones" en estos grados altos, son debidas a este cambio espontáneo de grado clínico. Por lo tanto, es importante intentar predecir que enfermos van a tener realmente mala evolución, y que por ello no van a ser susceptibles de tratamiento alguno (6). Esto a veces es imposible de predecir con exactitud en las primeras horas, por lo que en principio se debe tener "intención de tratar" a todo paciente con HSA que ingresa en UCI. 

Por otro lado, adoptar medidas muy agresivas en estos casos puede ocultar la mejoría espontánea que ya hemos referido. 

Proponemos el siguiente manejo de pacientes con mal grado neurológico:
 

 Grado IV-V

 TC con "destrucción cerebral crítica"

 Ventriculostomia

 PIC intratable >20 mm Hg

 No tratamiento

 PIC tratable <20 mm Hg 
Estabilización neurológica 

ANGIOGRAFÍA 

Cirugía/embolización

 

 

 

 PROTOCOLO UCI 

- Tratamiento isquemia: Triple-H 
- Control PIC (ventriculostomía/shunt) 
- Tratamiento complicaciones médicas

En cuanto al uso de la papaverina intraarterial se ha apreciado neurotoxicidad (8).

Pronóstico

 

 

Las principales complicaciones tras la HSA son: 

VASOESPASMO/ISQUEMIA cuyos mecanismos aún no se comprenden bien (7).
El mejor tratamiento es la prevención como ya hemos comentado anteriormente. Una vez que se desarrollan síntomas de isquemia, se ha comprobado que la Nimodipina reduce la morbilidad producida por la isquemia. La terapia Triple-H (Hipertensión: TASz150 mmHg, Hemodilución: hematocrito alrededor del 30% e Hipervolemia: Presión Venosa Central 5-10 mm H2O) se recomienda para disminuir las complicaciones producidas por el vasoespasmo, aunque no existen estudios randomizados que demuestren su beneficio. Estos pacientes tienen que estar estrechamente vigilados en UCI ya que pueden tener múltiples compliaciones neurológicas y sistémicas. 

La angioplastia transluminal puede ser útil en determinados casos en los que existe un vasoespasmo a nivel carotídeo. 

HIDROCEFALIA (8): Puede aparecer en el período agudo en un 20-40% de los casos. Si el grado clínico es aceptable (I-III) y no existe deterioro neurológico, se puede adoptar una postura expectante ya que en la mayoría de los casos ocurre una resolución espontánea. Si existe deterioro clínico, se aconseja un drenaje ventricular externo, asumiéndose un aumento del riesgo de meningitis, resangrado y dependencia , por lo que se debería retirar lo antes posible (dependiendo de la cantidad de sangre en LCR).
La hidrocefalia crónica acompañada de síntomas clínicos compatibles se debe tratrar con una derivación ventrículo peritoneal. 

CONVULSIONES: Aunque no existe una fuerte evidencia científica, algunos autores recomiendan la administración de anticonvulsivos con el fin de disminuir el riesgo de resangrado post-crítico. El uso a largo plazo no está recomendado, excepto en pacientes con antecedentes de convulsiones, hematomas o infartos. 

EVOLUCIÓN FINAL

Existen numerosas clasificaciones para determinar el resultado final de los pacientes que han sufrido una HSA. La más utilizada y válida en la literatura neuroquirúrgica es la Escala de Glasgow (12).El valor de SAPS II al ingreso también ha mostrado su eficacia.

También se ha encontrado una correlación significativa entre grado clínico al ingreso (según escala de Hunt y Hess) y la mortalidad, lo que reafirma la importancia pronóstica del estado clínico del paciente al ingreso, de acuerdo con la bibliografía.

La hemorragia subaracnoidea aneurismática (HSA), es una enfermedad potencialmente curable, si bien la morbi-mortalidad, considerada globalmente es elevada, falleciendo alrededor del 30% de los pacientes, un 10-12% de los cuales lo hacen antes de llegar al hospital (6). Por otra parte la morbi-mortalidad de la HSA es significativa en el 50% de los supervivientes. Se ha comprobado que existe un descenso de la mortalidad relacionada con la HSA en los últimos años (10), que puede ser debido a un mejor conocimiento y por lo tanto un mejor tratamiento de la enfermedad. No obstante siguen existiendo grandes diferencias entre la mortalidad reportada en series hospitalarias y en series poblacionales (31).
A largo plazo los pacientes suelen presentar importantes trastornos cognitivos, psicosociales y emocionales. La depresión a menudo no se reconoce.

Frecuentemente se presentan cambios endocrinos con deficiencies hormonales predominantes de la hormona de crecimiento y gonadales por lo que es conveniente una consulta endocrinológica