Meningiomas clivales y petroclivales
Dr. J. Sales Llopis ; Dr. J.Navarro Moncho; Dr. J.Nieto Navarro; Dr.C. Botella Asunción
Sección de Neurocirugía del Hospital General Universitario de Alicante.
El clivus constituye el límite anterior de la fosa posterior y podemos
distinguir en éste tres regiones anatómicas que resultan de
gran valor para el neurocirujano en cuanto a la elección de la vía
de abordaje: clivus superior (que incluye el dorso de la silla turca
y las clinoides posteriores), clivus medio (se extiende desde el VI
par hasta la salida en el foramen yugular del IX, X, XI par craneal),
y clivus inferior (desde los pares anteriormente citados
hasta los cóndilos occipitales, agujero magno y canal hipogloso).
Los meningiomas clivales y petroclivales
crecen a partir de las áreas anatómicas del clivus antes reseñadas
y del ápex petroso .Estos tumores no destruyen nunca el
clivus ni penetran en el espacio retrofaríngeo.
La edad media de presentación de estos tumores es en la cuarta
década de la vida, con doble frecuencia en mujeres que en varones
y el período de presentación de los síntomas varia de tres a
cinco años. Las características clínicas que suelen presentarse
son: afectación de pares craneales, compresión cerebelosa, compresión
del troncoencéfalo, incremento de la presión intracraneal,
ataxia, cefaleas, pérdida de la audición y dolor facial .
La historia natural de los pacientes no intervenidos es de una
progresión continua y de fatal resultado. Antes de 1970 el riesgo de
mortalidad excedía el 50% y algunos autores consideraban estos
tumores como inoperables. Hasta esa fecha (según la bibliografía)
se habían intervenido 26 pacientes, tan sólo 10 sobrevivieron a la
cirugía y sólo en uno se había logrado la extirpación completa .
Según diversos autores las características clínicas de los meningiomas
petroclivales se pueden agrupar en cuatro grandes categorías: afectación de pares craneales, compresión cerebelosa, compresión
del troncoencéfalo e incremento de la presión intracraneal.
Hakuba et al, en una revisión de 44 casos recogidos en la bibliografía, encuentran los siguientes síntomas: incremento de la presión
intracraneal (70%), afectación cerebelosa (70%), afectación del V
par (68%), pérdida de audición (64%), paresia del nervio facial (57%),
afectación del tracto corticospinal (57%), paresia del IV par (40%),
paresia del IX y X par (34%), paresia del II par (27%), rigidez de nuca
(25%), nistagmo (25%), alteración de la sensibilidad en miembros
(16%) y alteraciones mentales (1%).
Los estudios de TAC y RM en proyecciones axiales, sagitales
y coronales resultan imprescindibles para obtener una completa
definición del tumor, su localización, extensión y relación con el
tronco, seno cavernoso, hueso temporal, arterias cerebrales, así
como para visualizar la existencia de hidrocefalia y edema .
La angiografía cerebral de ambas carótidas y basilar es esencial
para valorar los desplazamientos y atrapamientos arteriales, sobre
todo de la arteria basilar. Las arterias cerebral posterior y cerebelosa
superior suelen estar elevadas ipsilateralmente por el tumor. La
angiografía selectiva es muy útil para demostrar las suplencias
durales al tumor, que suelen proceder de ramas de la arteria carótida
interna en el sifón carotídeo y también de la arteria carótida externa,
por la vía de la arteria faríngea ascendente y de las arterias meníngeas
medias. El estado venoso es crucial para la planificación de la
cirugía, así como la presencia y conexión de los dos senos transversos
y la tórcula, y la posición de la vena de Labbé .
Dentro de los meningiomas, el tratamiento quirúrgico de estos
tumores continúa siendo uno de los mayores desafíos con los
que se enfrenta el neurocirujano, ya que su profunda localización,
el tamaño, la consistencia tumoral, así como la afectación de las
arteria basilar y sus ramas, la múltiple afectación de pares craneales
y la disección del troncoencéfalo, dificultan al máximo su total
resección.
El abordaje petrosal con alguna variante es, en la actualidad,
el más frecuentemente utilizado.
Se han descrito diferentes abordajes para el tratamiento quirúrgico
de estos tumores: suboccipital ,subtemporal-transtentorial, frontotemporal , combinado suboccipitaltranslaberíntico,
transcoclear , transtemporal , transoral
y transpetrosaltranstentorial
El abordaje petroso de AlMefty
et al , centrado en el hueso
petroso, permite la exposición del tumor desde la fosa media hasta
el agujero magno. Las ventajas que presenta son las siguientes:
1.
El cerebelo y los lóbulos temporales son retraídos mínimamente;
2. La distancia operatoria al clivus es menor de 3 cm;
3. El
cirujano tiene una línea directa de visión a la lesión y al aspecto
anterior y lateral del tronco;
4. Se preservan las estructuras nerviosas
y otológicas, incluidas la cóclea, laberinto y nervio facial;
5. Se
preservan el seno sigmoide, la vena de Labbé y las venas basales
occipitales;
6. El aporte vascular tumoral es interceptado pronto
durante el abordaje;
7. Se obtienen múltiples facilidades para la
disección
8. Puede extirparse el hueso petroso invadido.
En la serie combinada de Couldwell et al [18], de 109 pacientes
intervenidos de meningiomas petroclivales entre los años 1982 a
1992 (40 varones y 69 mujeres, de edades comprendidas entre los
25 y los 75 años, media 51 años), se utilizaron los siguientes
abordajes: 60 retromastoideos, 22 petrosales y en menor número
transtemporales (retrolaberíntico, translaberíntico o transcoclear),
subtemporales y frontotemporales transcavernoso.
El índice de resecciones totales según diversos autores se ha
incrementado del 25 al 85% en los últimos años . De
un total de 41 pacientes intervenidos por Sekhar de meningiomasdel clivus entre 1983 y 1990, se consiguieron extirpaciones
totales en 32 pacientes (78%). En la serie de Couldwell et al
se logró la extirpación total en 75 pacientes (69%).
Antes de 1970 la mortalidad excedía del 50% . Posteriormente
se ha informado de una mortalidad operatoria del 9 al 17%
, y en otras incluso de nula mortalidad . Las complicaciones
postoperatorias, sin embargo, siguen siendo altas. Una
de las más graves proviene del infarto de troncoencéfalo por daño
de los vasos de suplencia y por infarto de la región tegmental lateral
del puente por lesión sobre la arteria cerebelosa anteroinferior
(AICA); el tamaño del tumor es además un factor de decisiva influencia
tanto en la morbilidad como en la mortalidad .
Según Symon la recidiva/progresión tumoral, en este tipo
de tumores, varía entre 9 y 32 meses. En 14 pacientes (13%) de la
casuística de Sekhar se produjeron recidivas o recrecimiento
ulterior en una media de 6,1 años. En cuatro casos se demostró
histológicamente la compatibilidad con meningiomas malignos.