TRAUMATISMO CRANEOENCEFÁLICO GRAVE

 

Dr. J. Sales Llopis ; Dr. C. Botella Asunción

Servicio de Neurocirugía del Hospital General Universitario de Alicante.

 

Fecha de actualización: 8/06/2006.

 

 

Lesión con pérdida de conciencia por más de 6 horas y un GCS después de la resucitación inicial de 3-8.

El pronóstico depende de la presión intracraneal y el edema cerebral, por lo que el tratamiento está enfocado a estos dos pilares básicos.

El edema cerebral puede ser intracelular o extracelular, siendo el intracelular el que conduce a la muerte celular (Pasco, Minassian et al. 2006).

 

En un trabajo se apreció un peor pronóstico en mujeres menores de 60 años (Ng, Lee et al. 2006)

 

 

Actuación en pacientes con TCE grave:

 

1.-Monitorización de la Presión intracraneal

 

Aunque no existe un estudio prospectivo randomizado que clarifique el papel de la monitorización de la presión intracraneal.

 

Objetivo.-

 

Mantener la Presión de Perfusión Cerebral (PPC) en 60 mm Hg.

 

Si la PIC está por encima de 20 mm Hg durante más de 10 minutos:se comprobará si la cabecera está a 30 °.

 

Si existe, presión de la vena yugular por mala colocación de la cabeza.

 

Evitar la hipotensión e hipertensión.

 

Mantener la CO 2 entre 35 a 40 mm Hg..

 

Sedación con codeina a razón de 30 a 60 mgr. cada 4 horas.

 

TAC craneal de control para descartar lesiones intracraneales nuevas.

 

Si el TAC craneal no muestra lesiones que requieran tratamiento quirúrgico se iniciará una sedación con fentanilo o morfina.

 

En caso de monitorización intraventricular se drenarán entre 3- 5 ml de líquido cefalorraquídeo .

 

Bolo de Manitol 1g/kg y luego 0,25 g /kg durante 20 min cada 6 horas hasta una osmolalidad de 300-310 mOs.

 

En caso de subir la osmolalidad por encima de 320 mOs. se combinará con furosemida.

 

Hiperventilación

 

Introducido por  Lundberg a finales de los 1950s, es uno de los tratamientos más aceptados y controvertidos.

 

Muizelaar et al. demostraron los efectos negativos de la hiperventilación por debajo de una PaCO2 de 25mmHg comparado con una Hiperventilacíon entre 30-35 mm Hg o

Hiperventilación entre 25-30 mm Hg. (Soustiel, Mahamid et al. 2006).

 

 

Craniectomía descompresiva.

 

A pesar que la evidencia médica existente con el uso de la craniectomía descompresiva,como tratamiento quirúrgico para el control de la presión intracraneal, está basada enestudios clase III, no es menos cierto que los resultados informados son halagüeños, y se propone como un método efectivo, no solo en pacientes con traumatismos craneoencefálicos severos, sino también en casos con hemorragia subaracnoidea aneurismática, infartos cerebrales y otras enfermedades graves del sistema nervioso central.

 

 

La morbi-mortalidad de estos pacientes está íntimamente relacionada con los episodios de HIC y de hipotensión arterial ocurridos durante la fase aguda del traumatismo. Uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de la HIC es la osmoterapia. Actualmente, el manitol sigue siendo el agente osmótico de elección para el tratamiento de la HIC, aunque no siempre resulta eficaz y su administración no está exenta de efectos secundarios.

 

Soluciones salinas hipertónicas

 

Las soluciones de cristaloides isotónicas se distribuyen en el espacio intravascular y en el compartimiento extracelular, y esto último puede ocasionar aumento del edema cerebral y de la presión intracraneal con la consiguiente reducción del flujo sanguíneo cerebral.

 

Un metaanálisis de 8 ensayos clínicos con asignación aleatoria y doble ciego realizados en pacientes con traumatismo craneal grave e hipotensión arterial, que compararon la resucitación con suero salino hipertónico o dextrano frente a la

resucitación convencional, mostró una tendencia hacia mayor supervivencia hospitalaria en el grupo de pacientes tratados con salino hipertónico o dextrano (37,9% frente al 26,9%, p = 0,08)4. En todos los estudios se empleó la misma dosis de solución hipertónica: 250 ml de suero salino al 7,5% o de dextrano 70 al 6%. En cinco estudios se

administró durante la resucitación prehospitalaria y en tres estudios se administró en el servicio de urgencias del hospital.

 

La hipótesis principal de esta tesis es que la administración endovenosa durante 15 minutos de 1,5 ml/kg de SSH al 7,5% reduce la presión intracraneal (PIC) a través de un mecanismo osmótico y aumenta el flujo sanguíneo cerebral (FSC) sin disminuir la presión arterial media (PAM) ni el volumen intravascular.

Estos resultados sugieren que la administración de SSH al 7,5% puede ser beneficiosa en pacientes con TCE, HIC e hipovolemia.

 

Las guías de la Brain Trauma Foundation consideran que la resucitación hipertónica es una práctica pendiente de investigación clínica.

 

Pronóstico

 

Está demostrado que el pronóstico es mejor cuanto antes se trate en una unidad de cuidados intensivos con experiencia en neurotraumatología (Pace, Cicciarella et al. 2006).

Pero aún así un elevado porcentaje de afectados de TCE grave no llegará nunca a recuperarse en un grado que le permita tener autonomía pero, en algunos casos, puede llegar a conseguirse una situación suficientemente satisfactoria.

Se estima que alrededor del 80% al 89% de pacientes con un TCEG cerrado y una puntuación de 3 en la GCS, morirán.

 

El traumatismo craneal grave conlleva empeoramiento del pronóstico en cualquier grupo de edad y especialmente en el anciano.

 

En cuanto a la mortalidad, en los centros hospitalarios de alto nivel se sitúa entre el 20 y el 30%, también con diferencias con respecto a la edad: el mayor porcentaje de fallecidos se da entre los menores de 10 años y los mayores de 65, siendo el Traumatismo Craneoencefálico la primera causa absoluta de muerte en los menores de 45 años.

 

La flaccidez al ingreso conlleva la mortalidad más alta, cercana al 100%, y la combinación de flaccidez y edad superior a los 60 años es asimismo extremadamente letal.

 

Algunos indicadores como la puntuación en la "Glasgow Coma Scale" (GCS), la edad y la reactividad pupilar deberían emplearse siempre que se realicen predicciones en el TCEG, ya que han demostrado en múltiples estudios que son indicadores pronósticos consistentes. Otras, como la información de la tomografía computarizada (TC) craneal y los reflejos troncoencefálicos probablemente sean también de utilidad. Los niveles de presión intracraneal (PIC), las mediciones de flujo sanguíneo cerebral (FSC) con diversas técnicas y los potenciales evocados (PEs) pueden servir para añadir seguridad a las predicciones.

 

Bibliografía

 

 

Ng, I., K. K. Lee, et al. (2006). "Investigating gender differences in outcome following severe traumatic brain injury in a predominantly Asian population." Br J Neurosurg 20(2): 73-8.

Pace, M. C., G. Cicciarella, et al. (2006). "Severe traumatic brain injury: management and prognosis." Minerva Anestesiol 72(4): 235-42.

Pasco, A., A. T. Minassian, et al. (2006). "Dynamics of cerebral edema and the apparent diffusion coefficient of water changes in patients with severe traumatic brain injury. A prospective MRI study." Eur Radiol 16(7): 1501-8.

Soustiel, J. F., E. Mahamid, et al. (2006). "Comparison of moderate hyperventilation and mannitol for control of intracranial pressure control in patients with severe traumatic brain injury - a study of cerebral blood flow and metabolism." Acta Neurochir (Wien).