Cirugía craneofacial en tumores de base craneal anterior

A. Torres; J.J. Acebes; L. López; A. Marnov; J. Viñals*; J.M. Serra*; M. Maños** y A. Monner***
Servicios de Neurocirugía, Cirugía Plástica*, ORL** y Cirugía Maxilofacial***. Hospital Universitario de Bellvitge. Barcelona.

Fuente:Revista Neurocirugia

La cirugía craneofacial (CCF) es actualmente el tratamiento estándar de la patología tumoral de fosa craneal anterior. Utilizada inicialmente por Dandy en la resección de tumores orbitarios en 1941 y posteriormente por Ketcham en el tratamiento quirúrgico de tumores de senos paranasales con extensión a la base de cráneo

Los recientes avances en radiología, técnica microquirúrgica y reconstrucción, así como el desarrollo de equipos multidisciplinarios han permitido que la CCF
se haya convertido en un tratamiento seguro y eficaz en este tipo de patología. A pesar de que la incidencia de complicaciones cada vez es menor, todavía oscila
entre el 24-56% según las series más recientes, entre las cuales, la fístula de LCR y las infecciones son las más frecuentes y las que comportan mayor morbi-mortalidad.

Complicaciones neurológicas
La complicación neurológica más frecuente es el hematoma epidural agudo.

En la literatura revisada se aprecia una incidencia de 2.3-6% y suele presentarse en la fase precoz del post-operatorio, empeorando el pronóstico final en la mayoría de los casos

El neumoencéfalo aparece en el post-operatorio precoz y constituye una complicación potencialmente fatal, cuando es a tensión. El colgajo pediculado pericraneal
puede actuar como un mecanismo valvular, atrapando el aire en el espacio epidural, y el drenaje lumbar puede facilitar su aparición y desarrollo. Cuando es sintomático puede requerir la aspiración percutánea.

Complicaciones locales
La formación de espacios muertos, presencia de tejido necrótico y la RDT previa son los factores más importantes que predisponen a la infección de la herida quirúrgica.

La fístula de LCR constituye la complicación más frecuente (8.2-24%) en la mayoría de publicaciones.

Es una complicación potencialmente grave, que puede complicarse con meningitis (la causa de muerte en la literatura); por ese motivo es esencial su correcto diagnóstico y tratamiento. Un gran defecto dural, el cierre dural no hermético, presencia de celdillas etmoidales o el seno esfenoidal abierto y la hidrocefalia
son los factores predisponentes más importantes para el desarrollo de esta complicación.

El tratamiento de la fístula de LCR consiste en reposo en cama, colocar la cabecera del enfermo a 0° y drenaje lumbar.

Si persiste será necesaria la reparación quirúrgica. Algunos autores utilizan el drenaje lumbar tras la inducción anestésica para, además de facilitar el abordaje quirúrgico, prevenir la aparición de fístula de LCR.

Existen controversias en cuanto a su uso preventivo, ya que el drenaje lumbar no es inocuo y puede tener complicaciones, tales como el neumoencéfalo.
El cierre dural hermético y la utilización del colgajo pericraneal para tapizar la base craneal son las maniobras más efectivas en la prevención de la fístula de
LCR. Probablemente, la utilización de un colgajo galealpericraneal podía disminuir aún más la aparición de esta complicación, al disponer de una mayor superficie para restablecer la barrera frontobasal y aerodigestiva.

La meningitis es una complicación que comporta alta morbi-mortalidad y que tiene como factor predisponente más importante la previa presencia de fístula de LCR. 5-7.7% que se recoge en la literatura.


Existen otros factores que facilitan el desarrollo de esta complicación tales como el elevado tiempo quirúrgico, la contaminación multimicrobiana
asociada a grandes tumores cutáneos ulcerados, la radioterapia previa (>60 Gy) y la lobectomía frontal.

Es conveniente utilizar una correcta profilaxis antibiótica, así como el colgajo pediculado pericraneal como soporte para los lóbulos frontales, aislando así los
dos compartimentos (intracraneal y cavidad aerodigestiva).
Su utilización ha demostrado disminuir el riesgo de fístula de LCR, de infección y de encefalocele.
El fallo del colgajo libre microvascularizado y colgajo local pediculado, aparece en la fase precoz y sus factores predisponentes son la infección de la herida quirúrgica y la hipotensión prolongada.


La RDT juega un papel fundamental en la viabilidad de estos colgajos. En pacientes en que se haya realizado RDT previa, sería preferible utilizar colgajos libres de tejidos no irradiados para la reconstrucción.


La diplopia post-quirúrgica suele ser transitoria y generalmente se produce por pérdida de estructuras de soporte de la órbita, por lo que es necesario (en pacientes en los que no se ha realizado exanteración orbitaria) reconstruir la pared medial de la órbita. Puede ser de utilidad un injerto óseo o un colgajo libre microvascularizado.

Se recomienda utilizar una craneotomía pequeña para disminuir la incidencia de osteomielitis del colgajo óseo, aunque en general, la mayoría de autores
utilizan una craneotomía bifrontal amplia, sin por ello presentar una mayor incidencia de osteomielitis fronta.


Complicaciones sistémicas
Las complicaciones sistémicas más relevantes son las infecciones respiratorias, predominantemente en pacientes mayores 65 años y con un tiempo quirúrgico prolongado. El shock séptico que suele ser causa de muerte.

Conclusiones
A pesar de los avances que han revolucionado la CCF y la han convertido en el principal tratamiento de esta patología, continúa asociándose a una elevada morbi/mortalidad, en general de tipo infeccioso.
El colgajo pericraneal ha demostrado ser muy eficaz para impermeabilizar el contenido intracraneal, disminuyendo la incidencia de fístulas de LCR e infecciones. Probablemente la utilización de un colgajo galeal-pericraneal mejoraría los resultados finales, disminuyendo aún más la aparición de estas complicaciones.
El drenaje lumbar debe utilizarse ante la presencia de fístula de LCR, no de forma preventiva, ya que puede aumentar la incidencia de neumoencéfalo.
El meticuloso cierre de todos los planos quirúrgicos, la ausencia de espacios muertos y de tejidos desvitalizados son los principales factores que evitarán la aparición de las complicaciones más frecuentes y peligrosas.