En Europa, la incidencia de los tumores cerebrales primarios es de 3.7 x año /100,000 habitantes en mujeres en los Países Bajos, frente a los de 10,5 x año /100,000 de hombres en Grecia (Ekman and Westphal 2005)

En los Estados Unidos de 7,3 x año /100,000 (
CBTRUS (2004) Statistical Report: Primary Brain Tumors in the United States, 1997–2001. Published by the Central Brain Tumor

Registry of the United Status.

Más de tres cuartos de estos tumores primarios son gliomas malignos. Históricamente, el tratamiento inicial para la glioma maligno ha consistido en la cirugía citoreductora seguida de la radioterapia.

 

En los últimos 30 años, la adición de la quimioterapia sistémica (generalmente nitrosoureas) se ha estudiado extensamente con resultados variables e inconsistentes con respecto al aumento de la supervivencia (Stewart 2002).

 

Se han publicado 2 metaanálisis que combinan los resultados de los estudios que seleccionan al azar a pacientes con radioterapia sólo, frente a irradiación más quimioterapia (Fine, Dear et al. 1993; Stewart 2002).

 

Los resultados de estos estudios proporcionan evidencia que la quimioterapia adyuvante aumenta la supervivencia en pacientes con gliomas de alto grado.

 

El único tratamiento intersticial de quimioterapia aprobado hasta la fecha es el gliadel, un polímero biodegradable que contiene carmustine 3.85% (1,3-Bis[2-Chloroethyl]-1-Nitroso-urea, BCNU), que se coloca en la cavidad de la resección a la hora de la cirugía. La seguridad y la eficacia de este tratamiento  se ha demostrado en los pacientes con gliomas diagnosticados de novo (Valtonen, Timonen et al. 1997; Westphal, Hilt et al. 2003) y recurrentes (Brem, Piantadosi et al. 1995).

 

En España se han realizado desde Mayo de 2003 hasta el 22 de Marzo de 2004:

93 intervenciones con implante de Gliadel en 33 Servicios de Neurocirugía, de los que se tiene suficiente información referente a patologías tratadas y posibles complicaciones. En 63 casos (68 %) el tratamiento se ha hecho en recidiva de glioblastoma. En 18 casos (19 %) el implante se hizo en el curso de una primera cirugía por glioblastoma y en 12 casos (13%) para tratamiento de otras patologías (4 astrocítomas anaplásicos, 2 astrocitomas de bajo grado, 3 gliosarcomas, 1 recidiva de oligodendroglioma, 1 metástasis y 1 caso con histología no filiada).
2.- En el 64 % de los casos, la aplicación intracerebral de Gliadel no se asoció a complicaciones. En el 31 % de los casos se objetivaron complicaciones, cronológicamente relacionadas con la cirugía y/o la colocación de Gliadel, destacando la aparición de crisis focales (8 % de los casos en que se aplicó), aumento de edema cerebral (en el 14 % de los casos), fístulas de LCR (4% de los casos) e infección de la herida quirúrgica (3 % de los casos). Hubo un 5 % de mortalidad perioperatoria, sin poder determinar si hubo una relación causa efecto entre mortalidad y aplicación intracerebral de Gliadel.
3.- Es prematuro obtener conclusiones acerca de utilidad del Gliadel qúe se basen en la experiencia de Servicios neuroquirúrgicos españoles todo porque los casos tratados hasta ahora no son homogéneos. En cualquier caso, se constata que, a pesar de estar aprobado únicamente para su uso en recidivas de glioblastoma, cada vez se tiende más a su utilización en tumores cerebrales de diversa histología (gliomas malignos no necesariamente glioblastomas)solicitándose su aplicaciónen estos casos como medicamento de uso compasivo.Esta tendencia nos lleva a considerar que es lógico esperar una creciente demanda de estos tratamientos por parte de pacientes y familiares
4.- En cualquier caso, existen argumentos convincentes para aceptar que, en determinados
casos de glioblastoma multiforme, la implantación de Gliadel consigue aumento significativo de supervivencia, con aceptable calidad de vida, siendo necesario delimitar el perfil clínico de los pacientes que pueden obtener beneficiéíor ello, nuestro grupo de trabajo hace énfasis en la necesidad de que el tratamiento con Gliadel se haga siempre en el marco de un protocolo que permita recoger suficientes datos acerca de la evolución clínica de cada paciente, naturaleza histológica de cada caso tratado y seguimiento evolutivo tras el tratamiento.
5.- La tendencia en el conocimiento actual acerca de la utilidad del Gliadel es a considerar que posiblemente se obtenga un escaso beneficio clínico, o al menos podría ser cuestionable su utilidad tras una evaluación de coste-beneficio, en los casos de glioblastomas primarios, en pacientes de edad avanzada y con bajos índices en las escalas de situación funcional.Tampoco son buenos candidatos los glioblastomas en ala de mariposa, con extensión bihemisférica o con crecimiento multicéntrico.

Por. el contrario, las mayores posibilidades de beneficio clínico parecen obtenerse en el caso de pacientes jóvenes (glioblastomas secundarios) con buena situación funcional en el momento de su aplicación y sobre todo, en los casos en que se consigue una resección amplia del tumor.
6.- Aunque aún no existen datos contrastados a favor de esta apreciación, la experiencia actual derivada de la aplicación de Gliadel como medicamento de uso compasivo, sugiere que el beneficio mayor podría ser esperado en aquellos pacientes relativamente jóvenes en que varios años después de la primera cirugía y posterior radioterapia, se aprecia (con neuroimagen sugerente de transformación anaplásica) la recidiva de un astrocitoma inicialmente filiado como de bajo grado. En estos casos es aceptable plantear una nueva cirugía y el implante intracerebral de Gliadel, teniendo siempre en cuenta la accesibilidad y características de la lesión (posibilidades de nueva resección tumoral amplia).
7.- La indicación para la aplicación de Gliadel, teniendo en cuenta que exige una intervención quirúrgica y por lo tanto una valoración de riesgos y beneficios inherentes al acto quirúrgico, debe ser hecha siempre por el neurocirujano, quien conoce además las características clínicas de los pacientes susceptibles de ser sometidos a este tipo de tratamiento.
8.- Los argumentos de elevado coste del tratamiento, que han dificultado hasta ahora la aplicación de Gliadel en buen número de pacientes, deben considerarse inaceptables, sobre todo teniendo en cuenta el gasto farmacéutico en medicamentos que son ampliamente aceptados para el tratamiento paliativo de otras patologías, actualmente incurables. La Sociedad Española de Neurocirugía debe velar, y en caso necesario actuar ante las Consejerías de Sanidad de nuestras Comunidades Autónomas, para que no se dificulte un tratamiento aprobado para su uso clínico, comercialmente disponible y cuyos criterios de utilización solo pueden ser planteados, de forma individualizada en cada caso, por los especialistas responsables del tratamiento de los gliomas malignos cerebrales.
Madrid, 28 de marzo de 2004.

Brem, H., S. Piantadosi, et al. (1995). "Placebo-controlled trial of safety and efficacy of intraoperative controlled delivery by biodegradable polymers of chemotherapy for recurrent gliomas. The Polymer-brain Tumor Treatment Group." Lancet 345(8956): 1008-12.

Ekman, M. and M. Westphal (2005). "Cost of brain tumour in Europe." Eur J Neurol 12 Suppl 1: 45-9.

Fine, H. A., K. B. Dear, et al. (1993). "Meta-analysis of radiation therapy with and without adjuvant chemotherapy for malignant gliomas in adults." Cancer 71(8): 2585-97.

Stewart, L. A. (2002). "Chemotherapy in adult high-grade glioma: a systematic review and meta-analysis of individual patient data from 12 randomised trials." Lancet 359(9311): 1011-8.

Valtonen, S., U. Timonen, et al. (1997). "Interstitial chemotherapy with carmustine-loaded polymers for high-grade gliomas: a randomized double-blind study." Neurosurgery 41(1): 44-8; discussion 48-9.

Westphal, M., D. C. Hilt, et al. (2003). "A phase 3 trial of local chemotherapy with biodegradable carmustine (BCNU) wafers (Gliadel wafers) in patients with primary malignant glioma." Neuro-oncol 5(2): 79-88.