INFILTRACION
FACETARIA CERVICAL
Dr.
J. Sales Llopis ; Dr. J.Navarro Moncho; Dr.C. Botella
Asunción
Servicio de Neurocirugía del Hospital General Universitario
de Alicante.
Consisten
en inyectar un producto, habitualmente un antiinflamatorio esteroideo -derivado
de la cortisona- y/o un anestésico en la articulación facetaria.
Objetivo:
Reducir la
inflamación y el dolor originado en la articulación facetaria.
Fundamento
teórico:
Se ha
demostrado que, en las articulaciones facetarias que causan problemas, están
activados los nervios del dolor. La activación de estos nervios causa dolor y
la liberación de las sustancias implicadas en la inflamación neurógena.
Los
derivados de la cortisona tienen un efecto antiinflamatorio muy potente, aunque
sus riesgos y contraindicaciones impiden administrarlos de forma continuada por
vía general. Además, cuando se administran por vía general sólo tiene efecto la
parte de la dosis administrada que a través de la sangre alcanza los
territorios inflamados. Para aumentar la eficacia de su efecto antiinflamatorio
y disminuir sus riesgos, en la infiltración facetaria se colocan los esteroides
en la articulación facetaria, de forma que tienen un efecto local potente y
menos efectos secundarios.Así conseguirían neutralizar el efecto de las
sustancias liberadas por los nervios del dolor y disminuir la inflamación.
Del mismo
modo, la inyección de anestésicos locales directamente en la articulación
permitiría que un mayor porcentaje de la dosis administrada tuviera efecto. Su
objetivo es inhibir los nervios del dolor.
Sin
embargo, aunque el origen del dolor de espalda se deba a una alteración de la
articulación facetaria, si el dolor se mantiene durante un período de tiempo
suficientemente prolongado se activan mecanismos neurales que lo mantienen con
independencia de la causa que lo provocó inicialmente, o incluso cuando ésta ha
desaparecido.
Pruebas
científicas de su eficacia:
Las
recomendaciones basadas en la evidencia científica disponible coinciden en
señalar que las infiltraciones facetarias no tienen efecto, ni en los pacientes
agudos ni en los crónicos, con independencia de cuál sea la sustancia que se
inyecte. Las infiltraciones con anestésico pueden mejorar muy transitoriamente
el dolor en los pacientes en los que éste se debe a alteraciones de la
articulación. Por eso, aunque no son eficaces como tratamiento, se usan como
prueba antes de plantearse una rizolisis (Roy, Fleury et al.
1988; Marks, Houston et al. 1992; Folman, Livshitz et al. 2004).
Riesgos y
contraindicaciones:
Los riesgos
son escasos. Los más frecuentes son el aumento del dolor de espalda, que habitualmente
regresa a su nivel anterior al cabo de unos días, y el dolor puntual
transitorio en el lugar de inyección. De forma excepcional, se han descrito
infección, lesión nerviosa, infección, hemorragia y meningitis química.
Indicaciones:
Las recomendaciones
basadas en la evidencia científica disponible no aconsejan las infiltraciones
facetarias.Actualmente sólo tiene sentido plantearlas como una prueba para
valorar uno de los criterios de selección de los pacientes en los que se puede
plantear una rizolisis.
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Técnica quirúrgica |
Se realiza
con un intensificador de imagen o TAC (Schleifer, Fenzl et
al. 1994; Aguirre, Bermudez et al. 2005) a pesar de las referencias anatómicas
externas , debido a las complicaciones que puedan surgir por infiltraciones en lugares
anatómicos no deseados (Otani and Kikuchi
2005; Heckmann, Maihofner et al. 2006).
En ocasiones
se puede precisar de proyecciones especiales para la identificación de
segmentos cervicales bajos (Kulkarni, Sabet et
al. 2006).


menos de 1 ml. de anestésico local
Infiltración
de la rama medial

Como cada faceta es inervada por 2 ramas mediales se precisaran 2 inyecciones por faceta articular (1,5 ml por rama).
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Bibliografía |
Aguirre, D. A., S. Bermudez, et al. (2005). "Spinal
CT-guided interventional procedures for management of chronic back pain." J Vasc Interv Radiol 16(5): 689-97.
Folman, Y., A. Livshitz, et al. (2004). "[Relief of chronic cervical pain after selective blockade
of zygapophyseal joint]." Harefuah
143(5): 339-41, 391.
Heckmann, J. G., C. Maihofner, et al. (2006). "Transient
tetraplegia after cervical facet joint injection for chronic neck pain
administered without imaging guidance." Clin Neurol Neurosurg 108(7): 709-11.
Kulkarni, A. G., T. Sabet, et al. (2006).
"Technical note: the swimmer's view for cervical facet joint
injections." Eur Spine J 15(7):
1150-2.
Marks, R. C., T. Houston, et al. (1992). "Facet joint injection and facet nerve block: a
randomised comparison in 86 patients with chronic low back pain." Pain
49(3): 325-8.
Otani, K. and S. Kikuchi (2005). "[Block treatment for low back pain--technical
note]." Clin Calcium 15(3):
117-21.
Roy, D. F., J. Fleury, et al. (1988). "Clinical evaluation of cervical
facet joint infiltration." Can Assoc Radiol J 39(2): 118-20.
Schleifer, J., G. Fenzl, et al. (1994). "[Treatment of lumbar facet joint syndrome by CT-guided
infiltration of the intervertebral joints]." Radiologe 34(11):
666-70.