Cirugía de columna
Equipo quirúrgico asignado; verificación de indicación, material y preparación.
Un servicio de Neurocirugía no se gestiona solo con una lista de espera ni con una programación quirúrgica. Se gestiona coordinando indicaciones, equipos, quirófanos, consultas, pacientes ingresados, urgencias y docencia. La pizarra semanal es el punto de encuentro de todo ello.
La pizarra semanal aparece después de la decisión clínica, no antes: primero hay que justificar la necesidad asistencial y después asignarle recursos.
Consultas externas, interconsultas, Urgencias y traslados.
Se decide el circuito, la necesidad de ingreso y, si procede, la indicación quirúrgica.
Disponibilidad de quirófanos, consultas, profesionales, camas y guardias.
Se distribuye la semana y cada mañana se ajustan incidencias, prioridades y responsables.
Actividad ejecutada, cancelaciones, demoras, complicaciones y tareas pendientes.
Documento operativo que anticipa la distribución de la actividad.
Comprueba que la planificación aún responde a la situación real.
Simulación anonimizada, adaptada de una distribución asistencial. Las actividades se agrupan por función y no identifican a pacientes ni profesionales.
Equipo quirúrgico asignado; verificación de indicación, material y preparación.
Segundo equipo, coordinación de anestesia y disponibilidad quirúrgica.
Agenda específica de intervenciones con anestesia local.
Decisión condicionada a estudio clínico-radiológico y recursos disponibles.
Cuatro profesionales asignados; altas, planes terapéuticos e incidencias.
Primeras visitas, revisiones y decisiones sobre seguimiento e indicación.
Valoración de solicitudes intrahospitalarias y pase de pacientes críticos.
Equipo identificado, disponibilidad y transmisión de incidencias.
Agenda delimitada para decisiones y seguimiento de pacientes.
Comprobar situación clínica, preparación y vigencia de la indicación.
Revisión colegiada de procedimientos seleccionados, incluida radiofrecuencia lumbar.
Sesiones clínicas, comités especializados y formación de residentes.
La programación debe compararse con la actividad realizada para identificar problemas corregibles.